EL JOVEN Y EL HADA
Érase una vez, en un país muy lejano, vivía un joven al que le encantaba comer café con maní. Un día cualquiera, decidió dedicarse a vender sus dos alimentos favoritos, puesto que en la Nación donde vivía el maní y el café eran escasos, y él era el único que guardaba, en un lugar muy abscondito de su casa, una gran reserva de estos deseados alimentos.
Al principio le iba súper bien. Pero luego, al pasar del tiempo, la gente no quiso comprarle mas, pues el joven, al que todos le decían cerámica -pues antes se dedicaba a la fabricación de loza y porcelana-, se mantenía sucio y harapiento.
Un día, cansado ya - según el- de guardarle tanta lealtad a sus paisanos, decidió vender el negocio de café y maní y dedicarse ahora a la fabricación y venta de lápiz. Así que se encontró con una mujer muy bonita que según él era un hada, y le dijo: hada madrina necesito vender este negocio ¿me ayudas? O mejor ¡cómpramelo! Pero ella le respondió: si me demuestras que eres culto e inteligente te concederé tu deseo, así que respóndeme esta pregunta y tu deseo será concedido: ¿Qué significa la palabra ósmosis? A lo que el respondió: la verdad no lo sé muy bien, ¿por qué mejor no te doy un ósculo? Ella le dijo que su petición no podía ser cumplida. Así que fue donde un amigo y este le dijo que significaba ósmosis, cuando acabo de decírselo el amigo le dijo: recuérdalo y memorízatelo y si tienes cerámicas, mándamelas por favor. El joven le dijo que si y regreso donde el hada. Cuando le respondió que significa la palabra ósmosis, esta le cumplió su deseo diciéndole: tu deseo ha sido concedido, yo quiero tu negocio ¡véndemelo! Y el joven le respondió: eres lo máximo, por eso, te he traido estas rosas y tambien te doy mi negocio: ¡llévatelo! Y muchos años después se casaron, vivieron del negocio de café, maní y cerámica. Y vivieron muy felices.